Carraspeo de ancianos abandonados,
con la voz oxidada y dura,
como el fierro que yace en la calle estirado,
huesos que se quejan
apostados en una silla dolorosa,
jardín de invierno con las cabelleras nevadas,
aislados, trémulos, nerviosos,
seniles, ricos en recuerdos de antaño,
queriendo resarcir sus vidas,
pero el tren del tiempo ya se aleja,
se pierde entre nubes de polvo campesino
dejando un torbellino de humo en el viento,
que va huyendo como un suspiro
que trata de detener el tiempo,
retomando causas inconclusas.
Ancianos de vista cansada,
de sentimientos sólidos como arcillas,
sentados en bancas soleadas.
Rememoran viejos recuerdos
que aletean en sus mentes,
como aves desorientadas
en revuelo silencioso.
Esencia de duelo cercano
en que la vida se va apagando de a poco
escapa por sus ojos un éxtasis reverente
ante un Dios que se aproxima
de un final tan elocuente.
lunes, 13 de agosto de 2012
sábado, 11 de agosto de 2012
"En mis recuerdos"
Los suspiros en la noche
van batiendo sus alas,
quejándose en las nubes
que ante el dolor se separan.
La llama del fuego modela figuras,
mientras los palos retorcidos se quejan,
voy leyendo en las cenizas
que dejaron ramas añejas.
Con su crepitar gime la agonía,
el silencio se pinta de anaranjado,
afuera chilla el viento, arrecia la lluvia,
bajo el alero duermen los pájaros.
Hay crepúsculos formándose
dentro de la casa,
lumbreras en el silencio
que las lágrimas apagan.
El humo huye ante el espectáculo
por la chimenea apresura su paso,
silente observo sin apuro,
siluetas de fuego, siluetas de humo.
Zigzaguean las llamas por un momento
llegó la noche y yo allí estaba
piernas sueltas como gato extendido
pensando en tí y en tu mirada.
Una mano invisible junto a la mía
estiraba sus dedos en forma alargada
con las sombras hacía dibujos
te veía a mi lado y sollozaba.
El aire me socorría
y las brasas me miraban
ocultando mi tristeza
en el calor de las llamas.
Las lágrimas corrían por mi rostro,
como niñas alocadas,
te estaba recordando,
vuelvo a pensarte en esta noche callada.
(Samelyn)
van batiendo sus alas,
quejándose en las nubes
que ante el dolor se separan.
La llama del fuego modela figuras,
mientras los palos retorcidos se quejan,
voy leyendo en las cenizas
que dejaron ramas añejas.
Con su crepitar gime la agonía,
el silencio se pinta de anaranjado,
afuera chilla el viento, arrecia la lluvia,
bajo el alero duermen los pájaros.
Hay crepúsculos formándose
dentro de la casa,
lumbreras en el silencio
que las lágrimas apagan.
El humo huye ante el espectáculo
por la chimenea apresura su paso,
silente observo sin apuro,
siluetas de fuego, siluetas de humo.
Zigzaguean las llamas por un momento
llegó la noche y yo allí estaba
piernas sueltas como gato extendido
pensando en tí y en tu mirada.
Una mano invisible junto a la mía
estiraba sus dedos en forma alargada
con las sombras hacía dibujos
te veía a mi lado y sollozaba.
El aire me socorría
y las brasas me miraban
ocultando mi tristeza
en el calor de las llamas.
Las lágrimas corrían por mi rostro,
como niñas alocadas,
te estaba recordando,
vuelvo a pensarte en esta noche callada.
(Samelyn)
"Asunción, Plaza de los desaparecidos"
Asunción,
ciudad bella
con
tus monumentos y edificios,
tu
palacio de Gobierno, tan blanco,
majestuoso, inmaculado, jardines prolijos.
Ondea
tu bandera al viento, azul, blanco y rojo.
Yo
en mi reflexión les daré un sentido.
El
azul por el cielo hermoso
y el aire que tu país respira,
el blanco, la pureza
de los sentimientos
de los abatidos,
el rojo por la tierra que cubre tu suelo,
su color haciendo juego
con los corazones heridos.
Tu
clima tropical no sabe de inviernos, no sabe de fríos,
la piel morena de tu
gente
tostada
por el sol, el trabajo y desafíos.
Las luciérnagas encienden sus linternas de noche
y en el cielo las estrellas indican el camino.
Los
ríos Paraguay y Paraná, te refrescan,
en
medio de sus brazos te acunan,
te adormecen, para que no recuerdes el dolor,
ni
los mártires desaparecidos,
Allí
reposan los cascos de soldados atrevidos,
manos mutiladas se extienden a
nosotros
como
queriendo coger las nuestras.
Allí,
Paraguay, saboree tu tereré,
observando
el monumento a los desaparecidos,
con un dolor en el pecho, por lo que habían
sufrido.
Soldados, díganme ahora, ¿qué resguardan?
Apostados con fusiles,
haciendo turnos constantes.
Siento en la espalda un frío,
recuerdo que en mi
país, como
en tantos otros,
se ha repetido esta historia.
La demencia vagó en todas
partes, anuló cerebros, cerró oídos,
vistió de dolor los pueblos, de la Patria
no éramos sus hijos.
Soldados, díganme ahora, ¿qué resguardan?
Son sólo
cementos, no saben hacer daño.
La lluvia tropical se avecina,
como si fueran
nuestros ojos
lavando las imágenes dolorosas
apostadas en nuestras retinas.
(Samelyn)
"Juntos en la lejanía"
Si tú cual roca me proteges en tu regazo,
yo apacentaré mis alegrías destellantes
como auras en el silencio de la noche,
se confundirán con las estrellas.
Allí rebozarán dos corazones humildes,
que viajarán en la distancia
para encontrarse en la espesura de la noche
y arrullarse cual palomas
en mañanas soleadas, una al lado de la otra,
comunicándose en su idioma,
mientras sostienen el amor con un beso
y las emociones pintan el aire de colores.
La lejanía está construyendo sueños,
elaborando un puente invisible,
que sólo pueden ver dos almas enamoradas
que se encuentran en el tiempo.
Con la lluvia arreciando en invierno,
la escarcha quejándose a mi paso
mi corazón se viste de primavera,
la semilla del amor va germinando.
Entró en los cuerpos aletargados
la aurora boreal que parecía imposible
así llegan los abrazos con la rapidez de un rayo
y se sellan con besos luminosos
en la quietud de la noche.
(samelyn)
yo apacentaré mis alegrías destellantes
como auras en el silencio de la noche,
se confundirán con las estrellas.
Allí rebozarán dos corazones humildes,
que viajarán en la distancia
para encontrarse en la espesura de la noche
y arrullarse cual palomas
en mañanas soleadas, una al lado de la otra,
comunicándose en su idioma,
mientras sostienen el amor con un beso
y las emociones pintan el aire de colores.
La lejanía está construyendo sueños,
elaborando un puente invisible,
que sólo pueden ver dos almas enamoradas
que se encuentran en el tiempo.
Con la lluvia arreciando en invierno,
la escarcha quejándose a mi paso
mi corazón se viste de primavera,
la semilla del amor va germinando.
Entró en los cuerpos aletargados
la aurora boreal que parecía imposible
así llegan los abrazos con la rapidez de un rayo
y se sellan con besos luminosos
en la quietud de la noche.
(samelyn)
"La niña madre"
Como poemas antiguos
en que las cornejas eran agoreras
de vidas tristes, de sueños rotos
jóvenes con sus vidas desechas.
Transportadas a infancias maduras
en rondas de sueños eternos,
ella enlazaba sus dedos infantiles,
haciendo historia en el silencio.
Sin premura recorría el tiempo,
mirando valles, bosques perfectos,
las ideas floreciendo en el camino,
sembrando yuyos, sembrando sueños.
Pero la vida gimió en su vientre
en forma prematura a sus anhelos,
muñeca viva acunaba
y le daba a beber de su pecho.
Mientras la morera mecía a sus retoños
que nacían a la vida allá lejos,
ella mecía la sonrisa pura, unos lindos ojos
y un vestido pequeño.
(samelyn)
en que las cornejas eran agoreras
de vidas tristes, de sueños rotos
jóvenes con sus vidas desechas.
Transportadas a infancias maduras
en rondas de sueños eternos,
ella enlazaba sus dedos infantiles,
haciendo historia en el silencio.
Sin premura recorría el tiempo,
mirando valles, bosques perfectos,
las ideas floreciendo en el camino,
sembrando yuyos, sembrando sueños.
Pero la vida gimió en su vientre
en forma prematura a sus anhelos,
muñeca viva acunaba
y le daba a beber de su pecho.
Mientras la morera mecía a sus retoños
que nacían a la vida allá lejos,
ella mecía la sonrisa pura, unos lindos ojos
y un vestido pequeño.
(samelyn)
"Al hermano que ya se ha ido"
Hermano, ¿te dormiste en los cactus,
te dormiste en los desiertos?
¿Qué no viste las flores
que a tu alrededor nacieron?
Siempre saboreamos el vaso
de la niñez inconclusa
palabras destrozadas yacen en los caminos
dispersas por la tierra de mis lágrimas húmedas.
Tus miradas profundas
se fueron alejando de mis caminos
¿no te gorjearon los pájaros?
desviaste tu destino?
Tal vez reconocieras en sus melodías
una voz triste que hacía eco, era la mía
por haberte perdido a edad tan temprana
una noche larga, triste y lejana.
samelyn.-
Suscribirse a:
Entradas (Atom)






