sábado, 28 de abril de 2012
"Mensaje en la distancia"
Con su trinar insistente
las aves están despertando
mi cuerpo que estaba dormido
la conciencia va recobrando.
Te busco en mi memoria,
te dibujo con mis ojos,
me alumbra la luz radiante
como sus hermosos focos.
Con los rayos del Sol escribo
mi saludo matinal
que te envío en este instante.
Que lo lleve la brisa que sea ligero
que no se detenga en las nubes
ni en la copa somnolienta de los árboles,
que te reverenciarán cuando pases, oh viento
que mi saludo no enrede en sus ramas.
Que el Sol mantenga tibio mi beso,
cuando lo sientas, asómate a la brisa
y recíbeme en tu pecho,
que en nuestras alcobas distantes
ha cruzado la puerta el amor viajero
y está siendo sellado
con la ternura de un beso.
las aves están despertando
mi cuerpo que estaba dormido
la conciencia va recobrando.
Te busco en mi memoria,
te dibujo con mis ojos,
me alumbra la luz radiante
como sus hermosos focos.
Con los rayos del Sol escribo
mi saludo matinal
que te envío en este instante.
Que lo lleve la brisa que sea ligero
que no se detenga en las nubes
ni en la copa somnolienta de los árboles,
que te reverenciarán cuando pases, oh viento
que mi saludo no enrede en sus ramas.
Que el Sol mantenga tibio mi beso,
cuando lo sientas, asómate a la brisa
y recíbeme en tu pecho,
que en nuestras alcobas distantes
ha cruzado la puerta el amor viajero
y está siendo sellado
con la ternura de un beso.
"Alma de árbol"
¡Oh árbol detenido
en este vasto campo
tu cabellera al viento
y tus zapatos mojados.
Tus brazos extendidos
acogiendo en tu regazo
a los que se te arriman
alegres o desalentados.
Cuando cae tu cabello
tapizas el suelo
y lo vuelves alfombrado
con variedad de matices,
verdes, cafés y dorados.
Cuando te quedas desnudo
y tus pies embarrados
yaces en medio del campo
tiritando de frío
como el hombre abandonado.
Nadie en tí se cobija
no acarician tu cuerpo cansado
pero ya en primavera
todos corren a tu lado.
En tu alegría como un niño
olvidas tu tiempo de desamparo.
tan distinto tú eres
como no te imitamos.
Arbol bendito, hijo del cielo
que de alguna forma
quieres alcanzarlo
extiendes tus brazos en primavera
tus sueños en invierno son truncados.
No puedes llegar al Padre
con tus brazos mutilados
cada año lo intentas
como te admiro árbol, cómo te admiro
valiente árbol.
en este vasto campo
tu cabellera al viento
y tus zapatos mojados.
Tus brazos extendidos
acogiendo en tu regazo
a los que se te arriman
alegres o desalentados.
Cuando cae tu cabello
tapizas el suelo
y lo vuelves alfombrado
con variedad de matices,
verdes, cafés y dorados.
Cuando te quedas desnudo
y tus pies embarrados
yaces en medio del campo
tiritando de frío
como el hombre abandonado.
Nadie en tí se cobija
no acarician tu cuerpo cansado
pero ya en primavera
todos corren a tu lado.
En tu alegría como un niño
olvidas tu tiempo de desamparo.
tan distinto tú eres
como no te imitamos.
Arbol bendito, hijo del cielo
que de alguna forma
quieres alcanzarlo
extiendes tus brazos en primavera
tus sueños en invierno son truncados.
No puedes llegar al Padre
con tus brazos mutilados
cada año lo intentas
como te admiro árbol, cómo te admiro
valiente árbol.
Dios y la Naturaleza
El bosque ha formado un coro
suave, muy suave
llega al alma, enternece
como si fuera coro de ángeles.
Qué dulce melodía
rasguea el viento en tus hojas,
amenizan las aves y el agua ruidosa.
Es el silencio infinito y poderoso.
Extendida bajo sus ramas
en alfombra olorosa
sueño con los ojos abiertos,
mientras como pintadas en el aire
merodean mariposas.
A mis ojos llegan dos líneas luminosas
asomadas entre los árboles
dispuestas a ingresar a mi sombra,
el vaivén del viento
las pasea por mis brazos y mi cuerpo
como queriendo despertarlo.
Las aves conversan su canto
con notas melodiosas,
el paisaje es un deleite,
es Dios entre las cosas.
es Dios en el silencio tan elocuente
que transforma un corazón afligido
en reposado y tranquilo
inyecta vida, purifica y alienta
un alma cansada y herida.
Hoy he reposado en tu silencio
he dormido en tu florida alfombra
qué terapia, qué medicina,
más natural que el mismo hombre,
me hiciste nacer de nuevo,
con alegría, sin dolores.
¿Puede haber algo más divino que el bosque?
bellos coloridos en el paisaje,
alineados en el horizonte,
verticales, enmarañados
unidos y solitarios a veces
nos acompañan hasta la eternidad
en nuestro último viaje.
samelyn
suave, muy suave
llega al alma, enternece
como si fuera coro de ángeles.
Qué dulce melodía
rasguea el viento en tus hojas,
amenizan las aves y el agua ruidosa.
Es el silencio infinito y poderoso.
Extendida bajo sus ramas
en alfombra olorosa
sueño con los ojos abiertos,
mientras como pintadas en el aire
merodean mariposas.
A mis ojos llegan dos líneas luminosas
asomadas entre los árboles
dispuestas a ingresar a mi sombra,
el vaivén del viento
las pasea por mis brazos y mi cuerpo
como queriendo despertarlo.
Las aves conversan su canto
con notas melodiosas,
el paisaje es un deleite,
es Dios entre las cosas.
es Dios en el silencio tan elocuente
que transforma un corazón afligido
en reposado y tranquilo
inyecta vida, purifica y alienta
un alma cansada y herida.
Hoy he reposado en tu silencio
he dormido en tu florida alfombra
qué terapia, qué medicina,
más natural que el mismo hombre,
me hiciste nacer de nuevo,
con alegría, sin dolores.
¿Puede haber algo más divino que el bosque?
bellos coloridos en el paisaje,
alineados en el horizonte,
verticales, enmarañados
unidos y solitarios a veces
nos acompañan hasta la eternidad
en nuestro último viaje.
samelyn
lunes, 23 de abril de 2012
"Espera"
Antorcha preciosa es la luna
que alumbra desde el cielo
pero no veo a mi amado,
venir por ningún sendero.
Ha olvidado el camino
ha olvidado mis besos,
sus claros ojos veía
y su rostro tan tierno y risueño.
Mis pupilas devoran la calle,
pero los árboles cenicientos
obstaculizan mi mirada,
y van nutriendo mi ego.
Las sombras forman siluetas,
respiro su aroma exquisito
mis cabellos van a su encuentro,
el viento manos les hizo;
te hacen señas, pero no estás
te quedaste en un recoveco,
mis ojos van por el camino,
mi corazón te llama con su eco
pero no vienes, no vendrás
porque sólo vivo de ilusiones
en mi cerebro tan pobre y estrecho.
que alumbra desde el cielo
pero no veo a mi amado,
venir por ningún sendero.
Ha olvidado el camino
ha olvidado mis besos,
sus claros ojos veía
y su rostro tan tierno y risueño.
Mis pupilas devoran la calle,
pero los árboles cenicientos
obstaculizan mi mirada,
y van nutriendo mi ego.
Las sombras forman siluetas,
respiro su aroma exquisito
mis cabellos van a su encuentro,
el viento manos les hizo;
te hacen señas, pero no estás
te quedaste en un recoveco,
mis ojos van por el camino,
mi corazón te llama con su eco
pero no vienes, no vendrás
porque sólo vivo de ilusiones
en mi cerebro tan pobre y estrecho.
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